La lista de equipaje para peregrinar
Todo para ir marcando, y que la mochila siga siendo ligera.

En resumen: Mochila, calzado domado, dos mudas, ropa de lluvia, saco ligero, botiquín, documentos con la credencial y móvil con cargador. Lo demás es opcional.

Una buena lista de equipaje para el Camino de Santiago es sobre todo una lista corta. El objetivo es una mochila que quieras seguir cargando después del tercer día. Casi todos los peregrinos llevan demasiado la primera vez, y en la primera subida larga se dan cuenta de lo que eso supone.
Nuestra lista recoge todo lo que ha funcionado en las rutas largas, preparado para que puedas ir marcándolo. Sirve igual para el Camino Francés que para el Camino Portugués, la Vía Francígena o una semana en el Altmühltal.
Por qué ayuda una lista para marcar
Al hacer la mochila ayuda seguir un orden fijo. Si vas dejando las cosas en el suelo, decides a ojo, y el instinto suele decir que mejor una camiseta más. Una lista te obliga a justificar cada prenda.
Hay una segunda ventaja: la noche antes de salir no olvidas nada importante, como la credencial o la tarjeta sanitaria. Reponer cualquiera de las dos por el camino da bastante trabajo.
Las seis categorías de la lista
El PDF divide el equipo en seis categorías. Así ves de un vistazo dónde está el peso.
| Categoría | Qué incluye | Error típico |
|---|---|---|
| Cargar y caminar | mochila, calzado, sandalias, botella | calzado nuevo, sin domar |
| Ropa | dos mudas, forro polar, ropa de lluvia | tercera muda por si acaso |
| Dormir e higiene | saco de dormir, tapones, toalla | neceser lleno |
| Botiquín | apósitos para ampollas, esparadrapo, crema solar | cajas enteras en vez de pequeñas cantidades |
| Documentos y dinero | DNI, credencial, tarjetas, efectivo | credencial pedida demasiado tarde |
| Tecnología | móvil, batería externa, frontal | varios aparatos con cargadores propios |
Controlar el peso
La regla más conocida dice: un máximo del diez por ciento del peso corporal, sin agua ni comida. No es una ley, pero sí un buen punto de partida. Lo que más pesa suelen ser tres cosas: la propia mochila, el saco de dormir y la ropa. Si eliges bien en esas tres, a menudo te ahorras más de un kilo.
Por eso conviene pesar cada cosa por separado. Basta con una báscula de cocina, y en el PDF hay una pequeña tabla para ello. Mucha gente se sorprende de lo que pesa una prenda que parecía pequeña.
Qué puede quedarse en casa
Muchas cosas acaban en la mochila por preocupación, sin necesidad real. La regla: si algo lo llevarías por si acaso y podrías comprarlo en el pueblo, déjalo. En las grandes rutas hay un bar cada pocos kilómetros, y en las ciudades también farmacias y tiendas.
Entre esas cosas están los libros pesados, un tercer pantalón, el secador, las cremas grandes y una navaja grande. Tampoco hace falta ropa para salir por la noche en la ciudad, porque estarás entre peregrinos. Otra cosa son las rutas solitarias como el Camino de San Pablo, donde necesitas más agua y más reservas.
La mochila según la estación
En verano bastan un saco muy ligero y un forro polar. El sombrero y la crema solar cobran importancia, y bebes más.
En primavera y otoño se añaden capas más cálidas y un saco mejor. En Galicia llueve en cualquier estación, así que la ropa de lluvia siempre va en la mochila. En invierno añade además gorro y guantes.
La prueba de la mochila: el paso más importante
Haz la mochila completa al menos dos semanas antes de salir y camina con ella un día entero. Así notarás qué te molesta y qué no has tocado en todo el día. Es la prueba más honesta de cualquier lista de equipaje.
Lo pesado debe ir pegado a la espalda, más o menos a la altura de los omóplatos. La chaqueta de lluvia y los apósitos para ampollas tienen que estar a mano.
La mochila adecuada
La mochila es la primera decisión, porque marca el límite. Para el verano bastan 30 a 35 litros, y en primavera y otoño tienen sentido 40 litros. Mucho mayor no debería ser, porque una mochila grande invita a llenarla.
Más que el volumen importa cómo te queda. El cinturón lumbar debe cargar con la mayor parte del peso para aliviar los hombros. Por eso pruébate la mochila llena, mejor en la tienda y con ayuda. La funda de lluvia forma parte del equipo, y muchas veces viene integrada en la base.
Calzado y calcetines
Ninguna otra pieza de la lista pesa tanto en el resultado del viaje. Elegir entre botas de senderismo y zapatillas de trail depende de la ruta y de tus pies. Mucha gente coge entre media talla y una talla más, porque los pies se hinchan a lo largo del día.
En los calcetines compensa fijarse en el material. La lana merina o los tejidos mixtos evacuan la humedad, mientras que el algodón la retiene y aumenta el riesgo de ampollas. Bastan tres pares, porque lavas a diario. Unas sandalias ligeras dejan respirar los pies por la tarde, y en muchos albergues las botas se quedan de todos modos en la entrada.
Un botiquín pequeño
El botiquín puede ser pequeño, pero debe cubrir lo más frecuente: ampollas, heridas leves y sol. Pasa las cremas a botes pequeños y lleva solo tiras sueltas de pastillas. Tu propia medicación debe ir en cantidad suficiente, y mejor con un pequeño plan.
Todo lo demás lo tienes en la farmacia. Las farmacias españolas conocen muy bien las dolencias de los peregrinos.
Para mujeres y hombres
La lista básica no cambia. Las mujeres pueden fijarse en mochilas con espalda más corta y tirantes con forma, que muchos fabricantes ofrecen expresamente. El calzado de mujer suele tener una horma más estrecha. Los productos de higiene se compran sin problema a lo largo de las rutas, así que no hace falta cargar con muchas reservas.
Errores frecuentes al hacer la mochila
La mayoría de los errores nace de la misma idea: mejor que sobre a que falte. Lo típico es un segundo par de zapatos, ropa de algodón que no se seca y toallas grandes. Los aparatos pesados y las guías gruesas también cuestan más de lo que aportan.
Otro error es prepararlo todo tarde. Si lo reúnes la noche antes del vuelo, ya no puedes probar nada. Empieza dos semanas antes, y tendrás tiempo de comprar lo que falte o de descartar algo.
Cómo adaptar la lista
Si duermes en pensiones, a menudo puedes dejar el saco en casa. Si usas transporte de mochilas, solo llevas agua, chaqueta de lluvia y documentos en la mochila de día. En bicicleta se añaden casco, kit de reparación y alforjas. En rutas por Alemania o por el Altmühltal la lista es aún más corta, porque muchas veces duermes en posadas.
Qué incluye el PDF
- Lista completa por categorías para ir marcando
- Tabla de pesos para rellenar
- Lista de lo que puede quedarse en casa
Para quien hace la mochila por primera vez o la última vez llevó demasiado. El PDF tiene 3 páginas y se imprime bien.
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Preguntas frecuentes
¿Qué debe llevar la lista de equipaje para el Camino de Santiago?
Mochila, calzado domado, dos mudas, ropa de lluvia, saco ligero, botiquín, documentos con la credencial y móvil con cargador. Lo demás es opcional.
¿Cuánto puede pesar la mochila para peregrinar?
Como regla general, un máximo del diez por ciento del peso corporal, sin agua ni comida. Con 70 kilos son unos siete kilos.
¿Necesito saco de dormir en verano?
Sí, porque los albergues suelen ofrecer solo un colchón con funda desechable. En pleno verano en España suele bastar un saco muy ligero o un saco sábana.
¿Cuántas prendas llevo?
Bastan dos mudas. Llevas una puesta mientras la otra se seca. Lava a diario al final de la etapa.
¿Puedo comprar equipo por el camino?
Sí. A lo largo de las grandes rutas hay farmacias, tiendas y, en las ciudades, comercios de montaña. Así que no hagas la mochila para cualquier imprevisto.
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